viernes, 12 de diciembre de 2014

Club BUBO - 3ª sesión

La mejor forma de describir la lectura de El olvido que seremos es la conmoción. Y es que nadie ha quedado indiferente, un poso de amargor es el denominador común a todos los sentimientos que el libro nos ha suscitado.
Determinados momentos nos han servido para interpretar la lectura y encontrar distintas versiones en cada lector, por ejemplo: la reunión que hace el doctor Héctor Abad con sus hijos tras la muerte de Marta, ¿es a título individual o los junta a todos a la vez?; Marta muere el 13 de diciembre, ¿se narra como realmente fue o se novela como tópico literario?
Muchas son las anécdotas a las que nos hemos referido por haber quedado frescas en nuestras mentes, entre ellas: “confundir” el camión antidisturbios con el camión de la basura, llegar enfadado y templar el ánimo a través de la lectura y la música clásica...
Pero otros episodios han dado pie a reflexiones de mayor enjundia: ¿era realmente un buen padre?, ¿dónde se halla la frontera entre la permisividad y la guía paterna?, ¿era una familia machista?, ¿puede existir conciencia social más fuerte que la individual?, ¿el afecto entre hombres debe ser necesariamente sin contacto físico?, ¿hay una etapa en la vida que vale más que el resto?, ¿debe un gobierno combatir como los paramilitares?
Un libro que recomendamos encarecidamente para disfrutar... y llorar.



   El abuelo que saltó   
   por la ventana y   
   se largó   

      Jonas Jonasson      

A los cien años, aún queda mucho por vivir... El abuelo que saltó por la ventana y se largó representa uno de los éxitos literarios más insólitos que se recuerdan en Suecia. La novela, la primera de un autor desconocido y una rara avis dentro de la nueva hornada de narrativa nórdica, se convirtió en un fenómeno de ventas gracias a las recomendaciones de los lectores. Desde entonces, se han vendido más de un millón de ejemplares, fue Libro del Año y Premio de los Libreros en Suecia en 2010.
Momentos antes de que empiece la pomposa celebración de su centésimo cumpleaños, Alian Karlsson decide que nada de eso va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una ventana y se fuga de la residencia de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Sin saber adónde ir, se encamina a la estación de autobuses. Allí, mientras espera la llegada del primer autobús, un joven le pide que vigile su maleta, con la mala fortuna de que el autobús llega antes de que el joven regrese y Alian se sube sin pensarlo dos veces, con la maleta ajena a rastras. Aún no sabe que el joven es un criminal sin escrúpulos y que la misteriosa maleta contiene cincuenta millones de coronas. Pero Alian Karlsson no es un abuelo centenario cualquiera... y en poco tiempo, tras una alocada aventura, pone todo el país patas arriba. Jonasson urde una historia extremadamente audaz y compleja, capaz de sorprender constantemente al lector, pero el verdadero regalo es su personaje protagonista, Alian Karlsson, un hombre de un maravilloso sentido común, con todo un siglo a sus espaldas, que no teme a la muerte, ¡ni al crimen! Un anciano centenario que no está dispuesto a renunciar al placer de estar vivo.

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